Perdidos en el Limbo

El mundo tiembla, el cielo clama venganza, los mares estallan contra la orilla, creo que sin duda haría cualquier cosa por morir al menos a la luz del Sol, pero cada vez parece más claro que el final va a llegar mucho antes que la Luz.

Hace ya casi una semana del gran temblor y aún no hemos tenido noticias de que o quien fue el causante. Resulta irónico pensar que llamábamos a ese periodo: La Oscuridad. No sabemos nada de la oscuridad, sabíamos lo que es no tener luz del Sol, pero eso no es oscuridad. Oscuridad se escribe con mayúsculas y consume cada segundo de tu día hasta que no tienes motivo para volver a llamarlo día y tu vida se convierte en una pesadilla de la que es imposible despertar.

Hay quien piensa que nuestro Sol ha sido destruido, yo, Larrain Meste Ji, como científico, me veo obligado a disentir. Es cierto que nuestra órbita ha sido alterada y nuestra energía y campo magnético está gravemente deteriorado pero no a esa escala, si nuestro Sol hubiera sido destruido nosotros no hubiéramos durado ni media hora. Es un problema planetario y nadie debería de dudar de que ha sido culpa nuestra, culpa del ser humano. En cualquier caso de nada sirve pensar sobre quien ha tenido la culpa, el hecho es que hemos roto el equilibrio y ahora estamos al filo de la navaja. No se cual es la situación en otras partes del mundo pero aquí han muerto miles, a diario, hasta que perdimos las comunicaciones. Tengo la sensación de que un día saldré al exterior y no veré mas que restos de lo que una vez fueron seres vivos.

Lo cierto es que algunos vimos este destino mucho más probable que cualquier otro y estábamos preparados. Tanto yo como alguno de mis compañeros hemos conseguido sobrevivir bajo tierra a través de una red de búnkeres conectados con túneles. Cada uno tenemos nuestro espacio para investigar y relajarnos. Lo cierto es que sin energía es casi imposible conseguir información sobre la situación en el mundo exterior, y descartamos por completo la opción de intentar ascender de manera vertical a la superficie. Nuestros víveres y provisiones podrían mantenernos más de 30 años con vida aquí dentro y la energía magnética y térmica que podemos obtener del planeta es un halo de esperanza para descubrir la mejor oportunidad de regresar a la superficie. La capacidad mental, por otro lado, no constituye ningún problema ya que todos nosotros llevamos años conviviendo en una situación bastante análoga y estamos sobradamente acostumbrados a la soledad.

Cualquier momento puede ser el último, en cualquier instante puede derrumbarse el techo y quedar sepultados o aislados de nuestras cámaras de supervivencia. En cualquier caso, transcurridos estos días, lo sencillo es asumir que de nada sirve preocuparse más de lo necesario por la muerte, en nada depende de nosotros, con lo que lo más sensato es continuar con la vida y aprovechar el tiempo todo lo posible. La ecuación es simple, cuanto más pase el tiempo, más probable es que esa muerte asegurada sea menos inmediata. Mientras tanto no podemos quedarnos esperando, debemos empezar a profundizar en la posibilidad de sobrevivir más tiempo aquí dentro mientras optimizamos la manera de conseguir energía, nos expandimos y conseguimos restaurar las comunicaciones. El próximo consejo debe de ser el momento para avanzar con estas materias trascendentales, sé que dispongo de suficientes apoyos para sacar adelante mis propuestas. Además, creo que conozco mejor que ningún otro a qué nos enfrentamos, aunque nadie sea consciente de ello…


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